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Hace muy poco tiempo, cuando por aquello de cumplir le preguntabas al hijo o a la hija de un amigo o de una amiga, eso de ¿Y tú que quieres ser de mayor guapito o guapita? Pues escuchabas lo clásico de futbolista, maestra, veterinario, enfermera, misionero, bombero, taquillera, piloto, militar, cura, peluquera, presentador de televisión...en fin, las cosas mas peregrinas del mundo, pero siempre dentro de un orden, a mi entender racional. Por eso el otro día cuando la hija de una amiga me contestó a mi pregunta con inusitada rapidez y una enorme seguridad que ella quería ser gran hermana, me dejó al principio confundida pero enseguida me llevó a la conclusión de que estos muchachos de ahora son muy listos, pero que muy listos.
Fijense ustedes, si tienes la fortuna o lo que sea, de entrar en la "facultad" de Guadalix, con o sin selectividad, es practicamente como si hubieras sacado unas oposiciones a Registros, solo que con bastante menos esfuerzo y sin la necesidad de saber hacer la O con un canuto. Automaticamente serás seguido y admirado por más de cuatro millones de ávidos televidentes, que te aplaudirán, se emocionarán contigo e incluso tomaran partido, y que por el simple hecho de verte un trozo de culo, echar unas lágrimas cocodrileras, o hacer unas típicas manipulaciones bajo un edredón, te autorizarán a ir de bolo en bolo, hacer todo tipo de montajes, a ponerte en bolas en las portadas, a enseñar a tus ligues y podrás participar en serios programas de televisión como tertuliano, capaz de discutir sobre malayos o sobre educaciones para la ciudadanía. No sufrirás como esos pobres licenciados, técnicos, diplomados, titulados de FP u opositores de medio pelo, que solo tienen ese mérito, y que tras un montón de años solo podrán aspirar a ser , y eso en el mejor de los casos, mileuristas malditos.
Bien por la hija de mi amiga, ¡Pero qué lista!, la comprendo perfectamente. Sin ninguna duda, ahí, en el Gran Hermano, está el futuro para nuestra juventud, es obvio. O no.
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