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Lo he visto en la tele y me ha impresionado. Sin perder ni un momento la compostura, mordiéndose su dolor, sin ira, todo un ejemplo. ¡Qué difícil ese comportamiento! Más que ejemplar, heroico. Sin embargo no vi junto a Juan José Cortés ni al ministro de Justicia, ni al de Interior, ni a ZP, ni a Rajoy, ni al alcalde de Huelva, ni a todos esos que hace unos días nos pedían el voto con tanta sonrisa. Quiero suponer que no sería porque es gitano. ¡Solo faltaría eso! Porque yo, y debo de reconocer con tristeza que por primera vez en mi vida, no me fijé si los que protestaban indignados eran payos o gitanos, blancos o negros, hombres o mujeres, jóvenes o ancianos, solo veía a gente al borde de la desesperación, pidiendo lo mismo que yo quería pedir, gente a la que alguien sin entrañas había sido capaz de humillar su propia dignidad humana. Gente, a la que un hijo de puta, por un error, impericia o dejadez del sistema, había dejado sin una niña y que por ello sentían la justa necesidad de venganza. Y allí estaba Él, Juan José Cortés, sin reclamar nada, sin exigir nada, con una humildad y una dignidad que cualquiera calificaría de impresionante. Nadie puede devolver a Mari Luz, para nuestra desgracia y nuestra vergüenza, pero nadie debería olvidar el ejemplo de este padre, que con el dolor comiéndole las entrañas, nos ha dejado un ejemplo que yo nunca olvidaré. A veces, pocas, la tele también enseña. Gracias Juan José, por ser así y te aseguro que te acompaño en tu dolor.
Y la vida sigue. Y la tele también. Ahora está de moda airear el mal rollo que existe entre dos pilotos de élite del motociclismo español. Pedrosa y Lorenzo. No tengo ni idea de quien es mejor. Tampoco me importa, porque alguien que es capaz de contribuir a que más de 140.000 moteros se desplacen a Jerez para verles correr, ya tienen su mérito. Hombre la verdad es que Pedrosa tiene más cara de estreñido que Lorenzo, pero no me cabe la menor duda de que ambos son dos fenómenos. No se, quzá no sea lo más conveniente añadir leña al fuego. O si.
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