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Pues nada que igual da que los programas sean en directo o enlatados (este era enlatado), que los periodistas sean de derechas o de izquierdas (allí los había de todo, aunque predominantemente zurdos, que es lo que se lleva) y que haya un catorce o un dos de share, llegado el momenton del calentón, el periodista, sea del género que sea (en este caso femenino) y de la ideología que desee (es una evidencia), se levanta y se va. Sin más, como tiene que ser.
Anoche lo vimos en 59 segundos, que ya estaba llegando a unos límites peligrosamente infumables y que con la movida de Isabel San Sebastián pues se animó el cotarro. A la pobre chica la tenían martirizada entre las tonterías de Margarita Sáenz de Sopena, cuyos méritos como tertuliana tiene imposible de mostrar, los blancos y negros del gallego Ónega, que tan pronto sube como baja, las machadas de José María Calleja, que últimamente parece que posee la verdad, aunque no se la crea ni él, y los chistes fáciles pero sin ninguna gracia de Antonio Casado. Y entonces saltó la chispa. La periodista nacida al otro lado del Atlántico, con el único apoyo de José Antonio Sentís, que jugaba de medio estorbo, se enzarza por un no me llames engordadora con Calleja, y ante la benevolente mirada de la moderadora Ana Pastor, y el aplauso mayoritario aunque moderado, de una clac entregada, abandona el estudio cual reina ofendida.
Bueno, pues va a ser verdad eso que hoy dicen las encuestas de la Asociación de Periodistas de Madrid, según la cual los periodistas conservadores ( o sea de derechas o sea la señora San Sebastián) son más radicales que los de izquierdas. Seguramente por eso, doña Isabel , hizo mutis por el foro, eso sí, ante la indignación, se supone que por la negativa de Calleja a disculparse, del señor Sentis. Vamos que son como niños. Pero como niños malcriados. A pesar del show no pasaron del 14 de share, y es que la gente ya estamos hartos de tanta comedia. O no.
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