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Es la nueva moda de las cadenas. Y no les va nada mal. Telecinco ya lo puso en práctica con su Operación Triunfo y más tarde lo utilizaron otras cadenas. Consiste en hacer un programa con las pruebas de selección de un concurso. Barato, muy barato y sin ninguna dificultad de realización. La diferencia estriba en el tiempo de emisión, esta vez Tú sí que vales, concurso más que cutre, cutrérrimo, en donde igual aparece un niño cantando, un mago haciendo el indio, un indio haciendo el mago, una chirigota sevillana, dos bailarines kenianos, una troupe de marujas, o un domador de pulgas, dura el tiempo de un programa largo y la verdad es que los resultados de audiencia han sido extraordinarios. Una se pregunta como es posible que un programa tan limitado, lleno de frikis hasta las trancas, con un decorado de tele local modesta, pueda liderar el prime time de nuestras teles. Pues miren yo creo que el éxito está en la elección del jurado. Las cabezas pensantes del programa han llegado a la conclusión de que si tenían un jurado con tirón, ellos serían las estrellas del programa. Y han acertado. Las estrellas no son para nada la pareja que sale al escenario vestidos de flamencos y cantando rumbas, para nada, las estrellas son los tres personajes que sentados al pie del escenario dan juego, con sus gestos, con su simpatía, con sus bromas, con su complicidad y con su saber estar a unos concursantes bastante justitos de méritos. Pienso que la combinación ha sido un enorme acierto. Ángel Llacer aquél profesor tan majo de la academia de los triunfitos, Noemí Galera, miembro indulgente de aquel jurado de OT capaz de ponerle malas caras al borde del R. Megide y Javier Sardá, sin la menor duda el monstruo televisivo más grande de los últimos tiempos en nuestro país, son las auténticas figuras del programa. Y lo hacen bien, muy bien, hasta el punto de que un programa con muy pocos méritos per se, resulte agradable y casi divertido.
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