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¡Lo que le faltaba al Rey! Y en esto si que no intervinieron para nada ni Chávez ni Moratinos. Menos mal, otra cosita es. Pues que nos anuncian el cese temporal de convivencia entre la Infanta Elena y Marichalar, que es la fórmula, con la que los muy fisnos traducen el "Déjame en paz, que no te aguanto...". Y es que hay temporadas que una no está para nada. Menudo barullo para los del telecolorín. Ahora la medalla se la apuntarán a medias la Campos y el Peñafiel, que ya anunciaron el cese de actividades maritales, hace un par de meses. Y es que tanto va el cántaro a la fuente que al final... Estoy casi convencida de que no veremos a ninguno de estos dos chicos recorriendo los programas ad hoc, a pesar de que veremos y escucharemos, hasta la saciedad, a los buitres y las gaviotas rosas, que nos narrarán, siempre de fuentes próximas y bien informadas, aunque no tengan ni pajolera idea, todos los pormenores de esta separación. Me temo que al Marichalar, le van a dar como a una estera, los tomateros y compañía, porque el chico la verdad, es que no se ha ganado muchas simpatía, aunque a mi personalmente me parece un tipo especial. Y tan especial.
Aún colea el "cállate chaval" del sábado pasado. Anoche en el Confidencial, volvieron a llevar a la impresentable experta en comunicación no verbal (que ya hay que tener cara para repetir) y nos explicó, frente a la pazguata mirada del Acosta, y para que no albergáramos ninguna duda, que analizando la mirada del Rey se percibía que estaba muy cabreao y que por eso se levantó y se fué. ¡Manda narices la jeta de esta paisana! Y ya no os digo nada de los contratantes.
Esta noche veremos al Paco Marsó que se supone que con la pasta que pille deberá indemnizar a los del Ventilador por haberlos dejado plantados. ¡Vaya elemento! Mientras en otra cadena nacional estará su ex Concha Velasco, que también nos contará sus cuitas, y es que en este negocio chabacano del "ven que te pregunto para que tu no digas nada", se lo lleva todo el mundo. Es así de fácil. ¡Qué suerte!
Ya tardaba en aparecer a ventilarse el Carlo Constanzio, otro jeta de la Liga de los chorizos, que aprovechando el tirón de una conversación telefónica grabada sin permiso y aún no difundida (y no se atreverán a difundirla), viene para hacer caja a contarnos la misma historia de siempre. Y es que este, en cuanto se funde lo del anterior programa llama a su representante, el armario Matamoros, para que le concierte otra milonga. ¡Vaya gente!
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