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Soy aficionada al tenis. Casi no me acuerdo de las retransmisones de la época dorada de los Prats Sr., Castillo, Gimeno, De la Casa etc. pero me ha tocado sufrir a los Emilio Vicario, Aranchita y Corretxa. Lo de este último ya me resulta insufrible. ¡Qué pesao! Habrá sido un buen jugador, sin duda, pero como comentarista de televisión resulta peor que insoportable. Las clases magistrales que nos coloca, los chistes malos que suelta, los vocablos anglosajones mezclados con spanglis, sus personalismos tapados por falsas modestias, y todo junto, durante un interesante partido de tenis, no hay quien lo soporte. Mira Corretxa, me parece fenomenal que aproveches cualquier momento para anunciar tu ropa del cocodrilo, o el desodorante que nunca te abandona, incluso la estúpida maquinita para ganar al mismísimo Federer, pero por favor ten un poco de compasión de los espectadores y cállate mientras se disputen los puntos, no nos des lecciones teóricas que no nos importan, y deja las obviedades para tu colega el periodista, o sea, cállate un rato, que ya has tenido tiempo para aprender y saber que lo que nos interesa está en la pista. Esta moda radiofónica de colocar a un técnico junto a un comentarista, puede resultar interesante en eventos que como el ciclismo, la formula uno o incluso el fútbol que tienen la intensidad ni la rapidez del tenis. Bueno, yo no lo aguanto. ¡Plomo!.
Este fin de semana en el IFEMA tuvo lugar la conferencia política de los mandatarios peperos de cara a las próximas elecciones. La cobertura televisiva más que aceptable. Y digo que más que aceptable, porque lo que allí se percibió fue mucho menos que de aprobado. Cutre, frio, desmalazado, incluso triste, y eso, aunque quieran taparlo los editores de los informativos (que muchos no quieren) resulta francamente dificil de disimular en la tele. Hombre no voy a decir que esperasemos ningún guateque (dicho sea sin segundas) pero desde luego tampoco lo que allí se vivió, a pesar de las espectaculares y generosas ofertas del Jefe Rajoy. Eso es lo malo de las televisiones, que resultan dificiles de engañar, y visto lo visto, o mucho mejoran estos del PP, especialmente en cuanto a imagen, o pueden perder una oportunidad que dificilmente se les vuelva a presentar. O no.
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