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Está claro que o no sabemos, o no podemos. La gala de entrega de los Goya, salvo algún momento muy puntual, me ha resultado tediosa y reiterativa. Clavada al pasado año. Eso sí, Corbacho, cambió de vestuario, pero no de registro. Una no entiende a qué viene eso de emitir con un desfase de una hora, como se hacía en tiempos de la oprobiosa. Una tampoco entiende el porqué de ausencias tan sonadas como las de Garci, Almodovar, Bardem, Penélope, Baró.... Por cierto que este chico, me refiero al Barden, que ya tiene aires de De Niro, me cae peor por momentos ¿No se da cuenta de que lo poco que es todavía, se lo debe a los curritos de este país, que aún vamos al cine? No puedo comprender su ausencia, y más aún cuando estaba nominado como productor, y eso que ya no hay Tomate, en fin un mal gesto del canario. Tan malo como el de Amparo Baró, incomprensible. Sin duda continuamos a años luz, y parece que cada año más alejados, de cualquier gala seria de cualquier país medio importante. ¿Qué pasaría en USA si la gala de los Oscar fuera emitida cortada y montada? sin duda que sería todo un pitorreo. Lo de la presidenta de la Academia, mejor ni comentarlo. Incapaz de decir unas palabritas sin leerlas, manda carallo, seguramente estará ahí puesta por el tema de la paridad. Lo de Alberto San Juan , también con chuleta, haciendo la gracieta sobre la Conferencia Episcopal, tan inoportuno y fuera de cacho como su premio, en mi opinión, y en la de Alfredo Landa, a juzgar por la cara que puso. Jaime Rosales puso un poco de sensatez y cordura en su agradecimiento, al igual que el músico Roque Baños y el actor José Manuel Cervino. En resumen, en mi opinión una retrasmisión cutre y casposilla, probablemente, del nivel del cine que tenemos.
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