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Tener en tus manos algo cuya retrasmisión alcanza hasta un 47% de share, sin duda es todo un lujo. Pero para que ese lujo se plasme en todo un éxito, se requiere algo más que un comentarista calvo, uno gordo y otro piloto de pruebas. Sin duda se necesita un Fernando Alonso en campeón, y a poder ser enfadado con algún piloto blanco o negro. Y ahí es donde los de Mediapro, esos gurús de la comunicación, propietarios entre otras cosas de La Sexta, se pueden encontrar con que la paloma les salga cuco. Es una evidencia que compraron caro, muy caro, y que ahora que van a sacar a subasta los derechos de retrasmisión de la Fórmula 1 para el quinquenio 2009 a 2013, no están dispuestos a perder un euro, y no lo tienen nada fácil. La Primera, con su reestructuración en marcha y con el gasto de los motoristas, no parece excesivamente interesada, Antena 3 ya quedó escaldada en su histórico deportivo con aquellos famosos derechos del Mundial de Japón, y no muestra ningún pero ningún interés, y Telecinco que lleva ganado la hijuela con esto de los coches de Fórmula1, tiene muy claro que solo apoquinaría 15 millones de euros por temporada (que no es moco de pavo) , muy lejos de los 35 millones de euros por año que soltó Jaime Roures y cía. Así las cosas y sin pardillo interesado a la vista, podría ocurrir que La Sexta y alguna autonómica tuvieran que comerse el marrón. Claro está que si el tandem Alonso-Renault fructificase en unos resultados como los que todas y todos deseamos, entonces es posible que el asunto ya no resultara tan caro, incluso podría ser hasta barato. De momento todo parece que el precio que pagó Mediapro por los derechos de la Formula 1, más de 200 millones de euros por los cinco años, es un atropello a la razón. En fin entre finales de febrero y primeros de marzo, saca la empresa catalana sus derechos a subasta y entonces veremos si algún osado está dispuesto a pasarse de frenada o no. A mi me extrañaría.
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