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No hay derecho. Estoy indignada como persona y como periodista. Cinco mindundis, dos de ellos titulados en medicina y los otros tres mamporreros televisivos, se ponen a debatir, medio controlados por Jordi González, si la muerte de Antonio Puerta, se pudo o no se pudo evitar. Uno de estos impresentables llega hablar de homicidio por negligencia, otro culpa a la estructura arquitectonica del Sánchez Pizjuan, otro achaca el problema a los médicos sinvergüenzas que firman los reconocimientos sin hacerlos. Y mientras alguien que dice ser médico, con la cara oculta, agradece que el futbolista hubiera muerto, pues en el caso de quedarse vivo solo hubiera servido para hacer fotosíntesis. ¡Manda carallo!
Me resultó penoso, lamentable y vergonzoso. Y encima se mosquean cuando les dicen que el tema es puro morbo. ¿Pero hay alguna duda? Un médico de reconocido prestigio, juzga de una manera implacable y descarnada la actuación de los colegas que actuaron. ¡Por la visión de una foto en un periódico! Habla de mala colocación de la mascarilla, de que el desfibrilador está cerrado y de que todo lo que se hizo, como lo de dejarle ir andando hasta el vestuario, fue el primer paso de un homicidio. Increible.
El médico este, el de las tres mil autopsias, que llevaba un montón de tiempo, afortunadamente en silencio, que fue presidente del Atlético de Madrid, y que tampoco contrató en su época ni a cardiólogos ni a intensivistas, ni soportes vitales básicos ni a nada similar, continuó con su habitual demagogia, la de medicos golfos y médicos listos (él por supuesto, entre los listos). La Doctora Grajal, trataba de defender la postura de los médicos que intervinieron, pero la mujer se había preparado poco la lección y se notaba que no dominaba la película. En fín, personalmente me pareció patético. Llegaron incluso a decir que la Consejería de Sanidad de la Junta había impuesto una ley de silencio y todo este disparate, absolutamente todo, para hacer de percha informativa a un problema surgido al parecer entre la futura madre del hijo del futbolista y los padres del mismo. Bueno, lo que hay que ver, si en su momento, en mi opinión, hubieron demasiadas lagrimas, algunas de cocodrilo, todo lo que ahora está saliendo al aire me parece una absoluta marranada, por no utilizar un calificativo más contundente. ¡Dejad en paz al muerto , a su familia, a su hijo y a la madre de su hijo! ¡No hay derecho!
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