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A veces, no muchas, las cadenas públicas de televisión, esas que pagamos todos, hacen caso a la opinión de la gente, y entonces deben de recibir el reconocimiento de quienes antes las habíamos puesto a caldo. No es frecuente que estas mentes privilegiadas hagan caso de perritos sin collares, blogueros de medio pelo o plumillas melindrosos, por eso, ahí va mi aplauso. El señor Rafael Camacho, gerifalte número uno de la TVA, ha decidido dar puerta al programa Mejor lo hablamos, que presentaba Mariló Montero, señora de Herrera. Y es que el sainete del pasado miércoles, tal y como ya les había contado esta plumilla, fue como para salir corriendo. ¡Qué vergüenza! Yo no se si la mayor parte de la culpa fue de Montescos o de Capuletos, pero que con la excepción del pobre cura (que aún continúa rezando) el comportamiento que alli se observó fue de juzgado de guardia, de eso doy fe. El tema, estúpido tema, "La recuperación de la memoria histórica", tenía miga, pero es que los contertulios lo que realmente tenían era una animadversión personal de grado siete, y así pasó lo que pasó. Quizá sería conveniente que unos y otros leyeran la columna de Juan Manuel de Prada, en la primera de L'Osservatore Romano sobre este asunto, o si prefieren del otro lado, escucharan a Alfonso Guerra cuando dice que "recuperar la memoria histórica por Ley, no es un asunto inteligente". De cualquier manera me parece estupendo que un programa que busca el morbo y el enfrentamiento para ganar share, lo manden a la nevera. Aplausos.
Y otro comentario sobre La Noria. Casi me creo, casi, que no le ofrecieran dinero al impresentable de Barcelona que agredió a la chica en el Metro, pero me mosquea por aquello de Excusatio non petita... De cualquier manera lo de invitar a Jaime Ostos (la familia Ostos - Grajal deben de tener acciones en este programa) para hablar sobre violencia de género es cuanto menos chocante, y claro cuando el torero se calienta, luego pasa lo que pasa ¿Verdad Mila?
Bueno pues no está mal el nuevo programa de Telecinco de las tardes dominicales. Clever es su nombre, y sin ser ninguna gran novedad, es el clásico programa para las tardes de los domingos que se puede ver medio dormitando y escuchando los resultados del fútbol. En cuanto Picazo, cambie vertir por verter y Emma García se ria con un poco más de fundamento, el programa puede funcionar.
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