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Ya era hora. Se le inflaron las narices al monarca mientras ZP, aburría a las piedras con su discurso, el mandatario panameño se despedía de la Bachelet, el marido de la Kirchner descalificaba a los empresarios españoles, Lage el mandao de Fidel, nos ponía a parir por haber elegido a Aznar como presidente, Ortega nos llamaba usureros, y Evo Morales prefería jugar un partido de futbito que asistir a la reunión de jefecillos.
Y entonces, el Rey, ante la sorpresa generalizada de los presentes le dió un bufido al demócrata venezolano, que ya le estaba tocando los cataplines, y le mandó callar. ¿Porqué no te callas? le gritó al venezolano. La cara de ZP todo un poema y la de los demás asistentes parecida o peor. Esperó el Rey a que concluyera el presidente español su perorata, se levantó, y se fue. ¡Vaya momento! Reconozco que cuando lo vi en la tele me pareció "momento magistral". Pero hombre ¿Qué se ha creído ese chusquero caribeño?
Y es que yo lo que me pregunto es qué carajo pintamos en esas cumbres milongueras, en las que lo único que nos dan, además de disgustos y sablazos, son unas guayaberas hortera que se puede encontrar en cualquier mercadillo. Asistir a unas cumbres en donde no te puede ver casi nadie, en donde te sacan hasta la hijuela y en donde los mayores dictadores del momento, te ponen a parir, es propio de paises caribeños, pero no de la décima potencia mundial, por eso y sin que sirva de precedente me ha parecido muy bien que el Jefe del Estado tras darle un bufido al venezolano de turno, haya cogido, se haya levantado y se haya ido. Es más, pienso que ha sido demasiado generoso volviendo después por petición personal de la señora Bachelet. Anda y que se vayan con sus iguales. Al enemigo ni agua....
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