|
Comprendí perfectamente porqué eres un tipo que generas tan pocas simpatías. No, no es por ser gay, ni blandengue, ni vizco, es porque eres un malaje. Ni tu risa sobreactuada, ni tus tacos fuera de contexto, ni tus intentos de ridiculizar a los entrevistadores, ni tus deseos de compararte al Gimenez Arnáu, pudieron sacarte del pozo. Tu actuación en La noria, porque fue actuación, no entrevista, me produjo nauseas. Llegas como un cordero degollao con carita de no haber roto un plato, a contarnos cuan malos son el resto de mundo mediático que te vitupera, te denigra, te insulta....¡Patético! Pero entonces como si se produjera una transformación en tu interior, tipo justiciero desbragao, acometes contra los gays de las revistas ad hoc porque no ejercen corporativamente contigo, destapas las vergüenzas, que dices conocer, de un columnista de El Mundo, con nombre y apellidos, eso sí al que previamente perdonas, acusas de cocainómanos a los colegas de otro programa con pelos y señales, llamas acosadores sexuales a gente de la competencia, pones a parir a viejas compañeras de otros medios, en fin, te muestras tal como eres, con culo al aire incluido, y una cogorza del siete, una auténtica piltrafa. Nunca pude imaginar escuchar de alguien que se las da de liberal y progre, joeeeer, semejante sarta de canalladas. ¡Qué lástima! Un tipo que presenta un programa, sin duda de gran audiencia, aunque se comprende que vaya a menos, no puede ser tan corrosivo, hortera, chabacano y malaje. No puedes amenazar, con tu mirada torva, al resto de colegas que te tratan como mereces. Además de ser corrosivo con tus comentarios, tu estilo es penoso. Por eso chavalín te anticipo que te quedan tres telediarios, cuando se acabe la moda de los presentadores gays, seguro que te veremos dando patadas a un bote. Tío, eres un mal bicho.
|