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Jesús Quintero, ese que antes fué Loco, después Perro, más tarde Lobo, ha vuelto a la tele, afortunadamente a la suya, a Canal Sur. Tras su espantá, como si se tratara de un torero malo, reaparece con sus ratones de siempre, los coloraos, en su tele de siempre Canal Sur de la que nunca debió de salir. Cambia poco este chico para tanto caché como tiene. Su programa de autor resulta ya reiterativo, más que reiterativo, ¡Coñazo!.
Ayer llevó al estudio de su productora para grabar el programa, porque el programa no es en directo, al abogado Saavedra, el abogado de las estrellas, que defendió a capa y espada a su cliente Julián Muñoz, como debe de ser por otra parte, y con el que llegas a la conclusión que por mucho abogado mediático que tengas, si eres un chorizo, continuas siendo un chorizo, un fenómeno este Saavedra, hablando del Muñoz, La Pantoja y demás clientes importantes. Me gustaría saber cuato cobra este tío y quien le paga. También entrevistó el gran Quintero, a ese empresario que hasta que alguien le habló de la importancia de los medios no aparecía por sitio alguno, y que ahora chupa tanta tele o más que la mimísima Belén Esteban. Me refiero a Hernando, El Pocero, el que dice que nos deberíamos sentir honrados los españoles de que sea el propietario del mayor avión privado del mundo, y de que tenga un yate mayor que el Fortuna, para descansar. Ese que dijo que solo tiene un amigo político del que no quiso dar el nombre, ¡Menos mal!, a pesar de que el entrevistador le insinuó un par de ellos. Ese que comentó, ¡Manda madre! que pensaba que en lo del caso Malaya, debe de haber gato encerrao,¡Si lo sabrá Él!, digo yo, y que nos enseñó como hacerse rico, muy rico, tanto como él, a base de trabajar mucho y de exponerlo todo. Él que nunca ha leido un libro y que escribe con dificultad lo ha conseguido. Pues muy bien señor Hernando, tomamos nota.
Y allí delante Quintero, con su estilo sui géneris, su arrogante petulancia, su catatonismo ensayado y su cara de flatulencia. Esperemos que ningún director de la cadena opte por cortar un programa, cosa harto dificil tratando los temas que trata, entre tomateros y tres bandas, pero casi con seguridad que si algún directivo se le ocurriera retirar una entrevista o parte de ella, Jesusin, seguiría en su sitio.¡Faltaría más!
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