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Es acoquinante, por no escribirlo con “j”, la caradura y la inventiva de estas tipejas-os de la comunicación, capaces de inventarse con total desfachatez, y con el único fin de aumentar audiencia, un cabreo inexistente, del mismísimo Felipe de Borbón. Es intolerable que estas cebolleteras, enviadas como kamikazes por las cadenas y las productoras, para que a base de hacer el mayor de los ridículos, consigan provocar de cualquier manera posible a los personajes de turno, a cambio de los miserables ochocientos euros mensuales de rigor, en el mejor de los casos, y se inventen, con caras compungidas, lo que ni siquiera puede sugerirse en las imágenes. Ya no es suficiente con putear a Obregones, Cachulis y Estebanes, que a fin de cuentas viven casi de eso, ahora ya pretenden incluso mosquear a los miembros de la Casa Real. Pero bueno, ni eso sería lo más grave, si luego, frente a los hechos grabados, no se inventaran cabreos inexistentes y maltratos que no aparecen por ningún sitio. No es de recibo, que cuando el personaje reacciona con extremada y estudiada educación, contestando a la pesada reportera, que no es el sitio ni la hora de responder a tamañas gilipolleces, se inventen un cabreo inexistente y unos malos modos que no aparecen por ningún lado y quieran convencer a los televidentes, con unos grititos de monja frente a ratón, de los abusos de los guardaespaldas. ¡Vaya cara! .Aún me resulta más grave, que desde el estudio y dando pábulo al asunto, pretendan convencernos del mal estilo del pobre Felipe, que desde luego en este caso, se ha quedado muy pero que muy corto, seguramente por simple educación, frente a estas ladillas de la información.
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