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Algún anglo parlante y muchos que no lo son, llaman con gran estupidez feeling a lo que todos conocemos como buen rollito. Y a pesar de que en las facultades de comunicación enseñan que un buen entrevistador, no debe mostrar las simpatías o antipatías hacia el entrevistado, yo creo que ese día Gabilondo, no debió asistir a clase. Tras la primera entrevista en Cuatro a Mariano Rajoy, dura, dudosamente correcta y con una mala leche del siete para arriba, a Rodríguez Zapatero, le preparó una entrevista para lucimiento del leonés y en la que quedara patente el talante e incluso la gracia de ZP. Personalmente y aunque como a una gran mayoría de telespectadores no me sorprendió el buen rollo manifestado, no me pareció igualitario el trato concedido a los dos políticos. Me parece hipócrita pretender mostrar que a ambos candidatos se les ha tratado de igual manera, ni mucho menos, y eso desde luego se lo apunto al debe del gran Iñaqui, que desde luego en esta ocasión, más me pareció un becario enfadao que un periodista asépticamente correcto. Bueno, pienso que todavía queda mucha tela que cortar y espero que en La Cuatro, en la Tres, en la Cinco y en la Uno, se trate con mayor igualdad a casi todos los candidatos. Porque en otro caso no me extrañaría que algún presentador, tras terminar la entrevista, nos hiciera a la audiencia el ridículo gesto ese de doblar el dedo encima del ojo. ¡Vaya bichos!
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