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No me lo podía creer. Allí estaba, sentado con las piernas
cruzadas, frotándose las manos, jugueteando con la alianza, tanteando su
pulsera de la muñeca izquierda, dejando ver su extraordinario reloj suizo
escoltado por una esclava de oro, con la misma gomina de siempre, su impecable
traje Armani y con cuatro o cinco mil euros en su cartera...para hacer alguna
compra. Con gestos mal estudiados de prima donna... mostrándose como una
víctima indefensa...¡Menudo jeta! Este que vive, y ¡como vive!, de sus negocios
de aceites, inmobiliarias, rústicas, editoriales y en especial de sus
“ahorros”, aquellos pocos cientos de miles de millones de pesetas, confesaba
con cara de estreñido, las tremendas pirulas que le habían colocado las
izquierdas y las derechas de este país, a él, todo un honoris causa, mejor
nota de cuantos opositores a la abogacía del estado ha habido en esta nación, y cuyo único delito había sido anunciar el desolador futuro económico que se
avecinaba a esta su amada España. Nos contó más de lo mismo. Patética e
insufrible entrevista. Sus manos limpias, su amor filial hacia el padre del
Rey, su fraterna relación con el monarca, su permanente defensa de los
valores...en fin...sin ninguna duda San Mario Conde. Es evidente que no
apareció en La Noria por pelas como otros-as pendejos-as que por allí
pasan, tampoco se sentó allí para confesar nada nuevo, ni siquiera para
pedir perdón a muchos a los que reventó...no, este tipo iba pretendiendo
otra cosa. ¿Querrá volver a la arena política? Cualquier cosa, pero pienso, que
si nunca fue alguien que contara con el afecto popular, ayer tampoco convenció
a nadie, ni siquiera al lameculos del Jordi...no
me jodas Mario Conde.
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