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A pesar del auto bombo que desde primeras horas de la mañana, muy primeras, se estuvo dando Losantos, con la exclusiva conseguida por ellos, de la foto de la niña rubia que se parecía a Madeleine, y que era portada de todos los medios ingleses, desgraciadamente, la fotografiada no era la niña inglesa.
Yo me creo, porque ellos así lo manifiestan, y porque me da igual y lo considero un asunto menor, que fueron los de la COPE los primeros en dar a la luz la mencionada fotografía, pues muy bien y qué, pero me sorprende la prepotencia y la enorme indignación que tanto Federico, como Villa, manifestaban al comprobar que alguna emisora o medio de comunicación, evidentemente de la competencia, no les citaban como fuente. Cierto que hay una norma no escrita de cortesía periodistica de citar la fuente, pero ¿Están seguros de que ellos eran esa fuente?. Una noticia de este tipo, más especulación que noticia, más deseo que realidad, como ha quedado de manifiesto, cuya procedencia viene aportada por una turista de nombre Clara, que cede, vende o lo que sea (mas bien vende) una fotografía a una empresa de comunicación, puede que quizá la hubiera cedido también a otros medios. Esa necesidad de reconocimiento por parte de los demás que manifestaban los de la COPE, ese ansia de liderazgo, en especial en un asunto tan delicado, tan sensible y tan poco contrastado, me pareció más un síntoma de megalomanía que una sana necesidad de informar. Por otra parte las enormes ganas que tenían, yo también, de que la niña de la foto fuera la pequeña Madeleine, les hicieron caer en argumentaciones tan estúpidas como ¿Una niña rubia en Marruecos? Pues si hombre pues si, porqué no.
En fin, lo trágico del asunto es que más o menos todos nos hicimos alguna esperanza, y ahora vuelta a empezar, vuelta a las tremendas dudas, todo está como estaba, complicado muy complicado. Me hubiera gustado que la niña fuera Madeleine, aunque tuviéramos que soportar a estos voceras de la COPE reclamar todos su méritos, vituperar a los que les copiaron e incluso pedir el premio Príncipe de Asturias de comunicación ex equo, para Federico e Ignacio, pero para jodienda de todos, también en Marruecos hay niñas rubias.
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