Boris finalista en el Planeta. Me alegro, me alegro mucho. Además, aún sin haber leído su novela, estoy convencida de que será una buena novela. Conocí a Boris hace años, recién llegado a España, trabajaba entonces para la TV gallega antes de iniciar su aventura con Javier Sardá. Era un gran tipo, más maricón que un palomo cojo, pero un tipo de fiar. Seguí su trayectoria televisiva, descubierto para las cámaras en Crónicas Marcianas y siempre admiré su forma de tratar los temas frívolos con su punto especial. Un buen tipo y un buen escritor. Me alegro, me alegro mucho.....
Si la madrina de mi boda, nos aconseja a mi marido y a mi, que cuando nazca la criatura lo más conveniente es que le hagamos las pruebas de ADN, para acallar rumores, del guantazo que le doy sale del armario tocando palmas con las orejas y sin ganas de amadrinar a nadie más. ¡Seguro, vamos!.....
Nunca me resultó agradable. Su imagen chulesca, su soberbia y su endiosamiento, me provocaban acidez de estomago. Pero debo de reconocer que prefería a ese tipo al al que se presentó anoche en televisión, rodeado de palmeros, poniendo a parir a los obispos, pataleando como un nano enfadao contra Jiménez Losantos, y buscando el aplauso facilón de contertulios y espectadores. Qué lástima que un tipo que ha sido emblema de la radio española, se preste a contubernios de este pelaje. Lo de anoche...la sombra Del Olmo....
Hemos llegado a unos límites casi insostenibles. Cualquier director de programa, de productora o de cadena, es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir un share que le colme de gloria y de bonus. Son tales las fronteras que se rozan que en ocasiones se saltan a la torera cualquier tipo de códigos éticos, civiles e incluso penales. Y a mi personalmente me parece que tampoco son tan fiables los resultados...
Es un tipo que pese a su populismo chavesiano me cae bien. Es un personaje simpático que conoce su simpatía y la utiliza. Su historia de anchoas, sobaos y taxis no tiene un pase, pero ahí con su bigote, su insignia de Cantabria y sus milongas, se siente el tío más grande del mundo cuando recibe al jefe del Estado con un mi querido Rey......
Que es eso de llamar loby gay al hecho de que una minoría (¿o no?) de presentadores de programas del cuore, sean como los palomos cojos. ¡Pero qué exageraos somos!
Ya sé que la pregunta es una perogrullada, Toño, el colaborador de El Hormiguero o sale al plató en silla de ruedas o se queda en el camerino haciendo crucigramas. No, mi pregunta no es tan obvia, lo que pretendo compartir es si su silla de ruedas le otorga carta blanca para sus guiones, si su silla de ruedas tiene algo que ver, o mucho, en que compartamos con él algunas sonrisas, si su silla de ruedas nos resulta una visión agradable para seguir la actuación del cómico, en definitiva, si su silla de ruedas juega a su favor o en su contra...Haceros la pregunta y os contestaréis como el anuncio de la tele....Quien tenga que hacerse la pregunta, ya la ha contestado.
Como lamento haberme confundido. Yo había apostado incondicionalmente por el programa La Noria. Cuando vi los dos primeros programas, pensé, (las mujeres también podemos pensar) que este podría ser el programa para una noche de los sábados frente a la tele. Pero nada, mi gozo en un pozo, el Jordi, ha vuelto a sus caidas de ojos y a su prepotencia, y los guionistas han vuelto a lo que mejor dominan, el morbo y la mierda. Parece el sino de Telecinco, o bordea la basura, o cae en ella. ¡Lástima!
Es completamente impresdincible que en esta mierdosa televisión que disfrutamos, se pongan en vigor los carnés de Caraduras de los que se vayan quitando puntos a medida que sus propietarios aparezcan en los platós contando batallitas y llevándose la pasta gansa, con la estimable colaboración de los seudoperiodistas, colaboradores y demás gentuza de mal vivir. ¡No hay derecho a este timo!.
Una no termina de comprender los dislates que ocurren en las televisiones de nuestro país. Nunca habría pensado ver yo una entrevista al presidente del Gobierno, en un programa como el de Ana Rosa. Entiendo que los votos hay que buscarlos en los lugares donde se encuentran, pero siempre pensé que la política era algo más serio, y que cualquier cosa no vale para seguir a caballo del machito. Me equivoqué.