
Nunca me resultó agradable. Su imagen chulesca, su soberbia y su endiosamiento, me provocaban acidez de estomago. Pero debo de reconocer que prefería a ese tipo al al que se presentó anoche en televisión, rodeado de palmeros, poniendo a parir a los obispos, pataleando como un nano enfadao contra Jiménez Losantos, y buscando el aplauso facilón de contertulios y espectadores. Qué lástima que un tipo que ha sido emblema de la radio española, se preste a contubernios de este pelaje. Lo de anoche...la sombra Del Olmo....
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